"Crimen y castigo" cumple 150 años con más relevancia que nunca

Hace ya 150 años desde que se publicara la novela 'Crimen y castigo' de Fiódor Dostoyevski. Una novela que no solo ha sido muy influyente desde su publicación, sino que también tiene mucho sentido a nivel político en la actualidad.

La trama gira en torno a Rodion Raskolnikov: un estudiante sin dinero de San Petersburgo que un día de verano asesina a una vieja usurera. En parte lo hace para demostrar la idea de que las personas excepcionales, como Napoleón, están por encima de la ley y además cree que la prestamista a la que mata no es más que un "piojo" cuyo asesinato será un beneficio neto para la sociedad.

Pero durante el asesinato, la hermana bondadosa y vulnerable de la víctima entra en la habitación y Raskolnikov opta por matarla sin pensarlo dos veces. El lector ve cómo Raskolnikov pierde el juicio y cómo sus ideas (influenciadas por sus lecturas de Hegel y Bentham) tienen consecuencias que no había planeado.

El nombre de Raskolnikov significa "dividido en dos" o "cismático". Su doble personalidad ha inspirado historia del doctor Jekyll y el señor Hyde. Además de ser una de las primeras novelas psicológicas, 'Crimen y Castigo' también es una obra profundamente política. La novela reflejaba una oleada de reacciones contra el liberalismo económico, no muy diferente a lo que ha ocurrido durante el 2016. Raskolnikov se muestra como un hombre híbrido confuso que por una parte refleja el pensamiento liberal y por otra se revela contra el mismo.

Balzac y Dostoievski

La desilusión generalizada con el liberalismo surgió en Francia durante la Monarquía de Julio (1830-1848) de Luis Felipe I, para quien el liberalismo significaba que los que mandaban eran los que se habían hecho ricos a sí mismos. El liberalismo servía de chivo expiatorio para los problemas sociales, sobre todo si se presentaba como algo que procedía del extranjero (anglosajón).

Las novelas de Balzac, especialmente 'Papá Goriot' (1835), retratan la ciudad de París bajo la Monarquía de Julio como una ciudad sumida en la corrupción, el ascenso social y el materialismo. El Balzac antiliberal se convirtió en un admirador de Rusia y en su 'Lettre sur Kiew' de 1847, alababa el poder absoluto de Rusia y el "llamado despotismo" como preferible a la "ley de la calle" de Francia. La influencia de Balzac se puede ver en los conceptos y personajes de 'Crimen y castigo', siendo el mensaje anti-liberal aún más fuerte en la novela.

El liberalismo en 'Crimen y castigo' está representado por su personaje más negativo, el adinerado hombre de negocios Luzhin (que significa "charco"). Cuando aparece por primera vez, el personaje se encuentra discutiendo lo que ahora llamaríamos "economía por goteo". Luzhin pretende casarse con la hermana de Raskolnikov, aprovechando la modesta pobreza de la familia.
La humillación de la propuesta es lo que, en la mente de Raskolnikov, le lleva a cometer el asesinato (aunque la prestamista no es responsable en ningún caso) y más tarde, el intento de Luzhin de acusar a Sonia, la amiga santa de Raskolnikov, de ladrona, proporciona el clímax dramático de la novela: como para asegurarse de que el lector ve a Luzhin y a todo lo que representa de la peor manera posible.

Otro personaje poderosamente negativo, Svidrigailov, el libertino depredador de clase alta que representa la amoralidad del mal propia del marqués de Sade, tiene algunos momentos en los que Dostoievski muestra su cara buena, mientras que Luzhin siempre es malo.

Políticas de identidad

La hostilidad de Dostoievski hacia el liberalismo puede haber sido irracional, pero logra representar el trastorno social y psicológico provocado por el rápido cambio económico. Los pobres de la novela de Dostoievski proceden de la clase media que se han visto privados de su condición.

Esto recuerda al destino de muchos durante los años posteriores a la decadencia y el colapso de la Unión Soviética, así como a los "desamparados" ingleses del Brexit o a los votantes de los estados del Medio Oeste Trump que perdieron el sustento o sus roles sociales debido a la globalización económica a partir de los 80.

La hostilidad de Dostoievski hacia el liberalismo puede haber sido irracional, pero logra logra representar el trastorno social y psicológico provocado por el rápido cambio económico.

Dostoievski también anticipa de qué manera el trastorno provocado por el cambio económico conduce a políticas de identidad (ya sea de derecha o izquierda). Raskolnikov es finalmente redimido, no por sacerdotes, sino por la predicación de Sonia. Obligada a prostituirse por su madrastra, la fuerza espiritual de Sonia trasciende su sufrimiento y la muchacha simboliza "el arraigo" en la gente (pochvennost en ruso).

Para Dostoievski, la religión se basa sobre todo en la identidad. 'Crimen y castigo' muestra cómo aquellos que, como Raskolnikov, están alienados o confundidos por la modernización liberal pueden refugiarse en el nacionalismo místico o en el colectivismo. Es algo que ocurrió en Rusia a raíz de las reformas de la década los 90 y que puede explicar los trastornos en las democracias occidentales durante 2016.

Psicología rusa

'Crimen y castigo' también puede darnos una idea sobre cómo afectaba psicología de Rusia en la política internacional. Al igual que con Raskolnikov, en la actualidad existe mucha especulación sobre los motivos reales de Rusia en sus relaciones internacionales.

En ambos casos la explicación más probable es el orgullo herido. El estado de ánimo de Raskolnikov se ve influenciado por la pérdida de la condición y el estatus de su familia, a quien ve vulnerable ante depredadores del tipo de Luzhin o Svidrigailov. Esto recuerda al lamentable estado de Rusia y (para muchos) el sentido de humillación nacional durante y después de la caída de la Unión Soviética en 1991.

Raskolnikov reacciona ante su humillación pasándose de la raya para demostrar que él es excepcional, como Napoleón. La palabra para crimen en Rusia, prestupleniye, significa literalmente "pasar por encima". Fuera o no fuera la anexión de Crimea un "crimen", fue sin duda el momento en que Rusia "pasó por encima", como si hubiera querido reafirmar su propia versión del excepcionalismo estadounidense.

Dostoievski sin duda habría estado de acuerdo porque su nacionalismo mesiánico era, como dijo Freud, "la debilidad de esta gran personalidad... una posición que han alcanzado mentes inferiores con menor esfuerzo". Pero la descripción que hace de las tensiones entre el individuo, la comunidad y la modernidad en 'Crimen y castigo' trasciende líneas políticas y no ha perdido ningún ápice de su visión o relevancia.

The Conversation
Autor: Adrian Campbell, Profesor de Desarrollo Internacional, Universidad de Birmingham
Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation Puedes leer el artículo original aquí.

Fuente: www.magnet.xataka.com


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